A veces los grandes cambios empiezan con pequeños gestos. Durante este curso escolar, nuestro alumnado ha demostrado que acciones tan sencillas como separar correctamente los restos orgánicos pueden tener un impacto muy positivo en el medio ambiente.
Gracias al proyecto de compostaje del centro, hemos dado una segunda vida a los residuos orgánicos generados a lo largo del año, convirtiéndolos en un recurso valioso para nuestro huerto y nuestras zonas verdes.
Durante 32 semanas, hemos incorporado al compostador una media de 60 kg semanales de restos orgánicos procedentes de frutas, verduras, restos vegetales y otros materiales biodegradables de nuestro comedor, de los almuerzos e incluso de las casas de los profes
Tras varios meses de transformación natural, los microorganismos del compostador han convertido estos residuos en un abono natural rico en nutrientes. Al evitar que estos residuos acabasen en un vertedero, hemos contribuido a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero asociadas a su descomposición.
Pero, ¿qué ocurre dentro de un compostador?
Aunque pueda parecer magia, el compostaje es un proceso completamente natural. Millones de microorganismos, hongos e invertebrados trabajan para descomponer la materia orgánica y transformarla en compost. Durante este proceso, los residuos pierden volumen, se estabilizan y se convierten en una tierra oscura y esponjosa que ayuda a mejorar la fertilidad del suelo.
- Nuestro proyecto ha generado numerosos beneficios:
- Reducción de residuos enviados a vertedero.
- Disminución de emisiones de gases de efecto invernadero.
- Producción de abono natural sin productos químicos.
- Mejora de la biodiversidad del suelo.
- Aumento de la capacidad del terreno para retener agua.
- Fomento de hábitos responsables y sostenibles.
Más allá de las cifras, este proyecto ha sido una oportunidad para aprender de forma práctica conceptos relacionados con la sostenibilidad, la economía circular y el cuidado del medio ambiente.
El alumnado ha podido observar cómo aquello que normalmente consideramos "basura" puede convertirse en un recurso útil para cultivar nuevas plantas y mejorar nuestro entorno.
Los resultados obtenidos nos animan a seguir ampliando esta iniciativa en los próximos cursos. Cada kilo de residuos compostado supone un paso más hacia un colegio más sostenible y comprometido con el planeta.
Porque cuando trabajamos juntos, incluso una simple cáscara de fruta puede formar parte de una gran transformación.
Nuestro curso en cifras:
- 🌿 1.920 kg de residuos orgánicos compostados
- 🌱 670 kg de compost producido
- ♻️ 32 semanas de compostaje activo
- 🌍 600 kg de CO₂ equivalente evitados
- 👩🏫👨🏫 Decenas de alumnos y alumnas aprendiendo a cuidar el planeta desde la práctica













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